Archivo de la categoría ‘Vida real’

Diseño frustración

Sábado, 26 de Junio de 2010

Frustración:  Sentimiento que fluye cuando no consigues alcanzar el objetivo que te has propuesto y por el que has luchado. Definición clara y concisa de un sentimiento que a veces toca demasiado de cerca a los diseñadores (y a otras profesiones, claro está).

Ser diseñador equivale a estar preparado psicológicamente para sentirse así en algún momento de la vida profesional, es una profesión que aunque desde fuera se vea “bonita”, pienso que es bastante complicada. Siempre estamos rodeados de gente que no comprende exactamente a qué nos dedicamos -por mucho que nos esforcemos a explicarlo-, que nunca entenderá porque vale lo que vale o porque se tarda “tanto tiempo” en hacer solo un “dibujito con letritas”, ni porque se necesita un briefing para desarrollar algo con pies y cabeza. Frustración también cuando trabajas mucho en algún proyecto que luego acaban no aprobándote o tirándotelo por la cabeza… y en consecuencia, no veas ni un céntimo.

Habría que encontrar la manera de que la gente no piense que diseñar son cinco minutos frente al ordenador; que hay mucho trabajo detrás de una idea que a priori parece “sencilla”… y que no es tan fácil como “poner un texto y una foto”, en diseño todo tiene -o debería tener- un por qué.

Lo que está en nuestras manos es aprender de ello y saber esquivarlo a tiempo (lo que se pueda, claro); saber ver por donde van los clientes/jefes ayudará a saber ver el golpe antes de que nos de y tratar de esquivarlo, para que nos afecte lo mínimo. Como en todo, se aprende a base de experiencia; es importante no tropezar dos veces con la misma piedra.

Dejo unas imágenes del perfil en Behance de Carlos Hernández, que almenos nos recuerdan que somos muchos los que estamos así (aunque como se suele decir “mal de muchos, consuelo de tontos”):

¿Liebre o tortuga?

Lunes, 21 de Junio de 2010

Os dejo con una fábula de Esopo que escuché de pequeña y ya tenía completamente olvidada, pero por determinados motivos ésta ha vuelto a mí en forma de consejo. No estaría de más que aquellos que vais por la vida como yo (a toda velocidad y reflexionando a veces demasiado poco) os aplicarais la moraleja que se extrae de ella.

Puede parecer una tontería, pero por el poco tiempo que llevo aplicándola (o intentándolo, almenos) me ha servido de mucho, almenos he evitado estresarme y ofuscarme como me pasa a veces y me ha permitido aprender a ser capaz de tomarme tiempo a darle las vueltas necesarias a los proyectos.

No porque corramos más o queramos ir más rápido el trabajo saldrá mejor ni tendremos “mejores” ideas: Yendo rápido muchas veces no vemos los fallos que tenemos delante de las narices y las ideas se generan con tiempo, primero hay que darle al cerebro la información necesaria para que él solito provoque la “chispa” que nos lleve a ella.

Sin más, os dejo aquí con la fábula:

Cierto día una liebre se burlaba de las cortas patas y la lentitud al caminar de una tortuga. Pero ésta, riéndose, le replicó: «Puede que seas veloz como el viento, pero en una competición yo te ganaría». La liebre, totalmente segura de que aquello era imposible, aceptó el reto, y propusieron a la zorra que señalara el camino y la meta.

Llegado el día de la carrera, emprendieron ambas la marcha al mismo tiempo. La tortuga en ningún momento dejó de caminar y, a su paso lento pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, y moviéndose lo más veloz que pudo, vio como la tortuga había llegado tranquilamente al final y obtenido la victoria.

Con constancia y paciencia, aunque a veces parezcamos lentos, obtendremos siempre el éxito.

Aunque añado que esto no significa que nos durmamos en los laureles, que cuando hay que ir rápido, hay que ir rápido… pero no está de más tomarlo como referencia en el resto de actividades.

La procastinación

Jueves, 10 de Junio de 2010

Sí, eso de ir dejando las cosas de lado “porque nos da pereza” o ir aplazando tareas que tenemos que hacer sí o sí, tiene nombre; procastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro). Que levante la mano aquél que no se haya pasado una tarde en el sofá sabiendo que tiene un trabajo por hacer, o aquél que no se haya puesto a mirar alguna serie o perder el tiempo en las redes sociales sabiendo que tenía que entregar algo.

Probablemente no sea la mejor persona para hablar del tema, pues me suele “atacar” muchas veces… aunque cada vez menos; es cuestión de seguir -o intentarlo- estos sencillos puntos:

- Piensa que retrasarlo será peor: cuanto más retrases la tarea más rápido tendrás que llevarla a cabo, y dicho sea de paso, el resultado probablemente sea más mediocre.

- Divide y vencerás: si es una tarea enorme, desglósala en pequeñas partes que te sea fácil superar una a una, aparta de tu mente el “todo o nada”; es mejor ser una tortuga y llegar que no una liebre y quedarse en el camino!

- No te engañes: expulsa de tu mente el “mañana a primera hora lo hago” o “escucho un par de canciones y me pongo a ello”. Tanto tú como yo sabemos que al día siguiente no lo empezarás y que después de un par de canciones vienen unas cuantas más… así que elimina toda las distracciones: música, Facebook, Twitter, móvil, correos…

- Ordena prioridades: lo que nos suele pasar -almenos a mi- es que tendemos a estresarnos pensando en todo lo que tenemos que hacer para “ya” (o para “ayer”). Coge un lápiz y un folio y escribe lo que tienes que hacer, añadiendo al lado la fecha para la que tiene que estar -o la hora-. Si son demasiado “grandes”, como ya he dicho antes, divídela. A partir de ahí, ordena prioridades y combina trabajo pesado con trabajo que te sea más ligero, para relajar un poco la mente.

- Concéntrate: no es lo mismo estar media hora desarrollando un proyecto con la cabeza metida 100% en ello que el mismo tiempo pero con la cabeza 50% en el proyecto y 50% en lo que vamos a hacer después, es de cajón. Evita distracciones y ten muy claro qué tienes que hacer.

- Relájate y desconecta: puede parecer contradictorio, pero por cada 25 minutos (de concentración absoluta, claro) deberíamos tomarnos un descanso de 5. La mejor técnica parece ser la del “Pomodoro”, no la he probado pero puedes leer sobre ella en Think Wasabi.

Estos son mis pequeños consejos y lo que trato de seguir siempre, sino lo hiciera, me sería totalmente imposible poder con todos los proyectos que quiero o tengo que hacer; aunque eso no quita que haya proyectos que queden un poco “colgados” o no se llegue a la solución adecuada.

Optimiza tu tiempo

Viernes, 23 de Abril de 2010

Tienes mucho trabajo (pero mucho mucho), llegas a casa con la firme intención de ponerte a trabajar duro para que no quede todo para el último momento (como pasa siempre), pero una vez te has sentado, siempre hay algo que de distrae y acabas perdiendo el tiempo.

A continuación tienes unos cuantos trucos para conseguir sacarle el máximo de jugo posible a tu tiempo:

Crea un horario ordenado: el truco es en establecer un horario para cada día de la semana y tener suficiente disciplina como para cumplirlo a rajatabla. De esta forma, se puede establecer mejor el trabajo de la semana/día y cuanto tiempo dedicaremos a cada cosa (tareas importantes, urgentes, placenteras y no deseadas).

Escoge qué puede distrarte (y cuando): aunque no lo parezca, hay muchísimas cosas que nos distraen, así que cierra las aplicaciones que no vayas a usar y por supuesto, no entres en Twitter ni Facebook a menos que sea estrictamente necesario.

Leer e-mails: contéstalos solo a unas horas determinadas, así evitarás estar constantemente consultando la bandeja de entrada y pensando en qué responder.

Rodéate bien: si tienes que estar muchas horas frente al ordenador, asegúrate de que la silla es la adecuada, tengas la mesa ordenada y la temperatura y luz de la habitación sea la adecuada.

Ten una libreta y bolígrafo a mano: puede parecer una tontería, pero las mejores ideas casi siempre se nos ocurren en momentos en los que no tenemos donde escribirlo o pensamos que “luego nos acordaremos”. Si esto no sucede, perderás tiempo intentando recordar de qué iba esa gran idea. Utilízala también como recordatorio de cosas por hacer.

Si te bloqueas, déjalo: si estás intentando desarrollar un proyecto y llevas atascado mucho rato en un apartado, no hay nada mejor como centrar tus esfuerzos en otra cosa y volver luego a ello; verás la solución.

Estos son mis pequeños “trucos”, ¿tienes alguno que añadir?

Desvirtualízate

Sábado, 17 de Abril de 2010

Facebook, Twitter, Tuenti, ipod, blackberry, macbook, móvil, Myspace, MSN, foros, blogs y un largo etcétera es lo que forma nuestra “realidad” actual. Todo está conectado con todo mediante aplicaciones, que hacen compatibles todos estos elementos. Pero… ¿no crees que tenemos demasiada dependencia?

Imagina por un momento, que dejan de funcionar a la vez todos estos elementos. Con cuantas personas serías capaz de seguir en contacto? La gran mayoría (y aquí me incluyo) no hacemos “copia de seguridad” de nuestros contactos ni de las cosas importantes en el “mundo” físico. Y otra pregunta… ¿tendrías forma de recuperar todos tus archivos?.

Nos limitamos a guardar la lista de números de teléfono en el móvil o en la agenda del ordenador. Los e-mails y otras formas de contacto quedan almacenadas en el e-mail, MSN o cualquier otro programa y los archivos importantes, se quedan dentro del ordenador. La solución es tan sencilla que asusta… escribe los números en una agenda telefónica al método de nuestras abuelas, los e-mails ídem y los archivos, haz copias de seguridad, en un disco duro externo o en cd/dvd. Hazlo, pero hazlo ya.

Nunca sabes cuando tu ordenador, móvil o sistema puede decidir dejar de funcionar, porque aunque nos lo pueda parecer inconscientemente, no te avisará. Si te ocurre esto, de nada sirve lamentarte de no poder hablar con tal persona o no poder recuperar el trabajo hecho durante meses, porque lo más probable es que el trabajo tengas que volver a hacerlo (el tiempo es oro!) y encontrar el contacto con esa persona de otra manera, aunque eso ya es muy complicado.

Esto es a nivel personal, pero a nivel empresaria aun puede ser peor, sobretodo si basas la estrategia de tu marca únicamente en el mundo online y no en el offline. Si desaparece todo lo dicho al principio, solo podrás empezar desde cero… si estás a tiempo, claro. Perder contacto con un cliente o socio es lo peor que te puede pasar, así que aplícate el cuento y haz copias de seguridad…. aquellas que igual no te sirven nunca pero que pueden salvarte -literalmente- la vida.